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Biografía Dr. Guillermo Rawson

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El Dr. Guillermo Rawson Nació en San Juan el 27 de junio de 1821, hijo del distinguido médico norteamericano Dr. Amán Rawson y de Doña María Jacinta Rojo. Realizó sus primeros estudios en San Juan y a la edad de dieciocho años se trasladó a la Capital Federal, donde en colegios jesuitas se distinguió en las áreas científicas.

Estudió luego en la facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, egresando en 1844 con el título en medicina entre laudables discursos y menciones de honor. Poseía un talento único en el ejercicio de la profesión, el cual le había permitido ganar la admiración de sus compañeros, de sus profesores y de eminentes personalidades.
A su regreso a la provincia de San Juan y con el prestigio de sus éxitos universitarios cosechados, se le designó para ocupar una banca en la legislatura. Comienza ya a mostrarse el político defensor de la legalidad y las libertades cívicas ocupando diversos cargos públicos como senador, Ministro del Interior hasta presidente interino.
En todo cargo que ocupó dejo su huella de impronta y vocación de servicio.

Su brillante actuación política va siempre alternada con su no menos brillante labor científica. En 1873 inaugura la cámara de la Higiene Pública y se convierte en su primer catedrático. Al año siguiente se lo designó Miembro de la Academia de Medicina. Su trabajo: “Estadística vital de Buenos Aires” fue presentado en distintos eventos internacionales y su extenso y detallado trabajo inaugura en el país los estudios de higiene, con carácter social y vinculado con el aspecto demográfico.

Posteriormente fue nombrado Académico de Honor de la Facultad de Medicina. Además fundó la Cruz Roja Argentina y trabajó para el asentamiento de inmigrantes en la Patagonia. Una enfermedad en la vista y su afán estudioso lo llevan a París, donde se radica durante un año. Vuelve al país, dedicándose esta vez por entero a su profesión de médico y a la cátedra de Higiene. Rawson vive sus últimos años sumido en una gran pobreza que es solventada, en cierto modo, por un grupo de amigos que logran que en 1883 el Congreso Nacional le otorgue una pensión honorífica “en mérito a los servicios prestados a la Patria”. En 1885 su salud lo lleva a retirarse y regresa a París, donde muere el 2 de febrero de 1890.