Get Adobe Flash player

Jornadas sobre Displasia de cadera

Se realizó en el SUM del Hospital Rawson una charla informativa sobre Enfermedad luxante de cadera y displasia de cadera, organizada por la Sección de Ortopedia y Traumatología Infantil del Servicio de Traumatología del Hospital Rawson y el Departamento Materno Infancia del Ministerio de Salud Pública, destinada a médicos Pediatras y de Familia del hospital y centros de salud.

¿Qué es la displasia de cadera?

Displasia de Cadera es la inestabilidad o laxitud de la articulación de la cadera, la cual afecta a miles de niños cada año. Esto incluye desde una inestabilidad leve, hasta luxación completa de la cadera.

Cuando la cadera se encuentra completamente afuera de la articulación, se le denomina una luxación. La articulación de la cadera está conformada por una cavidad semiesférica (llamada acetábulo), que recibe a una cabeza femoral esférica; ambas estructuras se mantienen unidas por los ligamentos.

En algunos niños los ligamentos alrededor de la cadera se encuentran flojos y no consiguen la tensión necesaria para mantener la cabeza femoral esférica dentro de la cavidad acetabularia. Ocasionalmente este problema es leve y se resuelve espontáneamente. En otras ocasiones, la cabeza femoral se encuentra parcial o completamente fuera de la cavidad.

¿Cómo se diagnostica?

Un “click” en la cadera puede ser un signo de luxación pero también puede tratarse de un hallazgo normal en algunos niños, porque existen ligamentos dentro de la articulación que pueden causar ese tipo de sonido en ciertas posiciones. Sin embargo, aun con un examen físico detallado, una dislocación completa de la cadera puede ser difícil de detectar en los recién nacidos. Además, existen casos reportados en los cuales las caderas estaban en una correcta posición al nacer, pero se dislocaron durante los primeros meses de vida. De ahí la importancia de que las caderas de los niños sean examinadas regularmente durante el primer año de vida. Cuando se sospecha de una displasia de la cadera, se realiza un ultrasonido en los niños más pequeños o una radiografía en los mayores, con el fin de confirmar el diagnóstico o asegurarse de que las caderas son normales.

 Se recomienda realizar un ultrasonido de las caderas a las 6 semanas de edad para casi todas las niñas nacidas en posición pélvica. Los bebés con otros factores de riesgo también pueden beneficiarse de ultrasonido, especialmente cuando el pediatra tiene alguna duda o sospecha durante la exploración de las caderas. En ocasiones, se recomienda realizar una radiografía de las caderas después de los cuatro meses de edad.

3 4 2 1